Lo más importante es disfrutar la vida mientras podamos, porque andamos por ahí una sola vez y cuando se acabó, se acabó. W.A.

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martes, 12 de enero de 2010

Colombia mía






Hay cosas en la vida que te marcan para siempre, unas quedan en la piel, pero hay otras más especiales que dejan huella en el alma.

Ayer mientras le hacía un diseño extraño a Hugo en su barba, le comenté que quería tomarme la foto de generación descalza y enseguida saltó diciendo algo sobre que con cualquier cosa quería sacar a relucir que había estado en Colombia, quesque por el disco de Shakira. En fin, pues aquel viaje es mi antes y después, no lo saco a relucir con cualquier cosa, pero esa etapa fue la misma que me sirvió para huir de mi mundo para regresar a una realidad más fuerte, pero con mejor actitud ante todo (bueno, no, pero ahora sí estoy de mejor actitud).

Las veces que me preguntan qué es lo que más extraño de aquel país, digo que la gente. Cuando pienso en la gente, pienso en el taxista que sin dudar decía 'usted es mexicana', en el portero de la Uni que pagaba lo que fuese por las películas de El Santo, de la gente hablando por las tardes en los estaderos con Aguila en mano, del tipo de la cafeta y su cara extraña cuando yo no sabía el nombre de lo que quería pedir y tantos personajes que en esa misma cafeta coleta conocí. Colombia es por su gente, por esa alegría y esa pasión que le ponen a todo.

De ese gran viaje me quedaron grandes enseñanzas, como que la hora de la comida es sagrada y no debes sacrificarla por trabajo y que la vida hay que enfrentarla con un 'Todo bien', no por ignorar las adversidades, sino por poner siempre la mejor cara que se pueda. Me quedó una gran familia entre los que pueden encontrarse Ingenieros, Diseñadores gráficos y de moda, Comunicadores sociales, Abogados, Politólogos y demás.

Podría tratar de mencionar a todas esas personas, cada uno sabe el valiosísimo lugar que ocupó en esa etapa de mi vida, pero quiero mencionar en especial a dos personas a las que hoy puedo considerar los más cercanos, a pesar de la distancia y que tal vez, fue con los que menos compartí durante el tiempo que estuve por allá: Adrix y Joshi.

Gracias a ellos hoy recibí un pedacito de Colombia en dos carticas, recuerdos y planes vinieron a mi cabeza enseguida mientras hacíamos intentos fallidos por Skype para verles y que me vieran al leer sus cartas la sonrisa no se borraba de mi rostro e irónicamente, las lagrimas amenazaban con escaparse de mis ojos.

Dos cartas, un brazalete hermoso y tres latas de una de las cervezas más ricas que he probado en mi vida, es lo que recibí hoy y lo que me hizo casi llorar de alegría, por sentir a esos dos angelitos tan cerca de mí y ofreciéndome el país entero en cada una de sus letras.

Hoy sé que hay cosas que marcan la vida, pero también sé que los viajes son de ida y vuelta para el cuerpo, el alma se queda compartida para toda la vida.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Si no es la nieve...



















será al desierto...