- ¡Ouch! ¡Ese gato!
- ¿Gato?
- Sí, un gato viejo.
- ¿Y es blanco?
- Bueno, en realidad no sé de qué color fue, pero está cubierto con cal, blanca.
- ¿Cómo sabes que está viejo?
- Hace tres semanas veo el mismo gato sobre una acera cerca de mi casa. Eso lo hace ser un acontecimiento viejo, pero recurrente.
- Debe ser muy bonito si está pachoncito… como esos esponjaditos que salen en los comerciales de la tevé.
- No lo creo, debe tener una comunidad viviendo dentro de él y se está expandiendo tan rápidamente que ya parece explotar.
- ¡Qué bonitos son los gatos blancos y esponjaditos!
- Apesta.
- Yo siempre he querido tener un gato blanco y esponjadito.
- Debe ser una población bastante numerosa la que lo habita,
no tardaránen salir en busca de nuevos sitios para colonizar.
- Mi mamá tenía un gato blanco y esponjadito como los que salen en los comerciales de la tevé…
- ¡Qué asco! Paso todos los días al lado del apestoso gato ese. Ya casi le sacan un ojo.
- ¿Quién?
- Imagino que los gusanos…
- …pero era de peluche. Se lo dio mi hermano en navidad.
- Ya recuerdo el gato de tu madre. Pero ya no es blanco ¬¬!
- Voy a pedirle a Santa ¡un gato de verdad!
- …¿Cuántos gusanos calculas que pueden vivir dentro de un gato?
- ¿Y si lo abrimos?
- Mejor lo lavamos.
- ¡Pero si ya está muerto!
- Sieeempre.
- ¿De qué hablas?
- Del gato…
- ¿No que eran gusanos?
- ¡El de tu madre!
- No tiene gatos… pero yo le voy a pedir a Santa ¡un gato de verdad!